Paper de opinión · Septiembre 2026
El yapping no es una moda. Es una respuesta a una era demasiado producida
Por qué el contenido imperfectamente humano está ganando terreno justo cuando la IA nos permite producir contenido perfecto, y qué significa eso para tu marca.

Durante los últimos meses he estado estudiando un fenómeno que, a primera vista, parece demasiado simple para explicar una transformación importante en la creación de contenidos.
Una persona se coloca frente a una cámara y habla.
No hay una producción extraordinaria, no hay necesariamente una edición sofisticada y muchas veces ni siquiera parece existir un guion.
Habla de cuánto factura, de cómo empezó, de un problema que tuvo esa semana, de una decisión que salió mal o de aquello que está intentando construir.
Internet lo ha bautizado, con distintos matices, como yapping. Yo creo que reducirlo a una tendencia de formato sería no entender lo que realmente está ocurriendo.
Mi tesis es que el crecimiento del yapping no responde solamente a un cambio en los algoritmos.
Responde a un cambio en lo que las personas necesitan emocionalmente del contenido.
En medio de una internet cada vez más producida, automatizada y optimizada, estamos asistiendo a una revalorización de aquello que parece humano.
Y en un momento marcado por incertidumbre económica, ansiedad tecnológica, malas noticias y cambios acelerados, determinados creadores no solo están entreteniendo.
Están ofreciendo algo que muchas personas necesitan con urgencia: identificación, conexión y esperanza.
Eso explica por qué algunos de los nuevos creadores están siendo seguidos casi como antes se seguía una serie de televisión. La audiencia no espera únicamente el siguiente consejo, hack o tutorial.
Quiere saber qué pasó después.
Quiere conocer cuánto facturó este mes, si consiguió el cliente, si el negocio creció, si pudo dejar el empleo, si fracasó, si volvió a intentarlo.
La historia permanece abierta y el creador se convierte en protagonista de una narrativa que continúa episodio tras episodio.
La palabra que lo explica todo: posible
La transparencia financiera es una manifestación especialmente interesante de este fenómeno.
En los últimos años han crecido los creadores que muestran salarios, ingresos, presupuestos y números que antes pertenecían estrictamente a la esfera privada.
Hay solopreneurs que publican abiertamente lo que ganan bajo una premisa recurrente: mostrar en tiempo real lo que es posible.
Y creo que ahí existe una palabra fundamental: posible. Una forma de sentir esperanza para quienes lo han intentado sin éxito y para quienes todavía no han tenido la valentía de intentarlo.
Cuando una persona observa a alguien extremadamente lejano, puede sentir admiración. Cuando observa a alguien suficientemente parecido a ella avanzando unos pasos por delante, puede sentir posibilidad.
● "Ella era como yo”. ● "Él empezó sin saber”. ● "Yo también podría”.
Esa distancia psicológica importa, porque transforma el éxito de otra persona de espectáculo en evidencia.
La investigación sobre relaciones parasociales lleva décadas estudiando cómo las audiencias desarrollan vínculos emocionales con personas que conocen a través de los medios.
En el entorno digital, la autorrevelación, la familiaridad y la percepción de similitud pueden reforzar esos vínculos. Y la sensación de autenticidad no depende necesariamente de que absolutamente todo sea espontáneo.
Lo que importa psicológicamente es, en buena medida, la autenticidad percibida: sentir que detrás de la pantalla existe alguien reconociblemente humano, con elementos positivos, negativos y ordinarios que se parecen a los de una relación real.
Por eso el yapping funciona especialmente bien cuando provoca un efecto espejo. La persona no solo escucha una historia. Se encuentra dentro de ella. Y ahí aparece la esperanza.
No utilizo esperanza como sinónimo de positivismo ingenuo. Desde la psicología se entiende la esperanza como una orientación hacia un resultado deseado que todavía es incierto.
Precisamente por eso puede ser tan relevante cuando el contexto es difícil: la esperanza no exige negar la incertidumbre, necesita creer que todavía existe una posibilidad dentro de ella.
Eso ayuda a comprender por qué las historias de progreso, reconstrucción y transformación encuentran tanta demanda en periodos saturados de noticias negativas.
La viralidad depende también de la intensidad emocional, y no simplemente de que algo sea "positivo" o "negativo".
En el conocido trabajo de Jonah Berger y Katherine Milkman sobre qué hace que un contenido se vuelva viral, el contenido positivo mostró mayor propensión a viralizarse, especialmente cuando despertaba emociones de alta activación como el asombro.
Esto significa que quizá una parte del éxito del yapping no esté en hablar mucho, sino en permitir que otra persona se vea avanzando dentro de la historia de alguien más.
En que alguien pueda sentir esperanza y ver luz en medio de la oscuridad.


Lo humano vale más justo cuando lo perfecto es gratis
No me parece casualidad que este fenómeno ocurra al mismo tiempo que vivimos otra transformación gigantesca: la inteligencia artificial generativa.
Nunca habíamos tenido tanta capacidad para producir contenido técnicamente correcto. Podemos escribir un guion en segundos, corregirlo, optimizar su hook, producir decenas de variaciones y editar piezas con una velocidad que hace pocos años hubiera requerido un equipo.
Estamos entrando en una etapa de abundancia de contenido "perfecto".
Y precisamente por eso lo imperfectamente humano puede adquirir más valor.
Después de consumir durante horas voces perfectamente estructuradas, hooks diseñados con precisión, captions optimizados y videos que parecen responder a la misma receta, escuchar a una persona pensar en voz alta puede sentirse diferente.
Las pausas, las contradicciones, el lenguaje cotidiano y ciertos elementos de vulnerabilidad funcionan como señales de humanidad en un entorno donde cada vez será más difícil saber cuánto de lo que vemos fue generado, corregido o producido artificialmente.
La investigación empieza a encontrar esta tensión. Un estudio publicado en Computers in Human Behavior en 2026 encontró que revelar vulnerabilidades puede aumentar la autenticidad percibida y la atracción interpersonal, sobre todo cuando alguien muestra una vulnerabilidad pasada junto a su éxito presente.
Pero encontró también un límite importante, y una corriente crítica que interpreta ciertas exhibiciones públicas de vulnerabilidad como una forma de performance orientada a fabricar autenticidad.
La vulnerabilidad puede acercarnos, pero no aumenta nuestra autoridad de manera ilimitada. Sin contar lo injusto que es sobrecargar a nuestros seguidores con nuestros lamentos: más que influencia, eso puede terminar provocando rechazo.
Para las marcas personales, aquí hay una distinción que considero crítica: entender la diferencia entre ser vulnerable y convertir la vulnerabilidad en producto o en táctica de viralidad.

La espontaneidad también se produce
Y aquí probablemente voy a defraudar a algunas personas que quieren creer que todo este contenido es completamente improvisado.
No lo es. O, por lo menos, no siempre.
Durante décadas hemos aceptado que algunos de los mejores libros del mundo hayan contado con editores, investigadores y ghostwriters que ayudaron al autor a convertir sus ideas en una obra extraordinaria.
Eso no significa que las ideas dejaran de pertenecer al autor. Significa que había una infraestructura profesional alrededor de su pensamiento.
El contenido aparentemente espontáneo está empezando a desarrollar su propia infraestructura. Detrás de un video que parece simplemente una persona hablando
pueden existir investigación, estructura narrativa, una selección deliberada del conflicto, preparación de puntos, varios intentos de grabación, edición, análisis de retención y múltiples pruebas de apertura.
En algunos casos, incluso existe un guion diseñado precisamente para no sonar como un guion.
La espontaneidad también puede producirse. La vulnerabilidad también puede ser intencional. Y la autenticidad también puede convertirse en estrategia.
Esto no invalida el formato. Lo hace más interesante. Porque el consumidor no necesita que un contenido haya surgido accidentalmente para sentir algo verdadero al verlo.
Una película tiene guion. Una gran entrevista tiene preparación. Un libro tiene edición. Una keynote se ensaya. La existencia de estructura no convierte automáticamente una comunicación en falsa o menos valiosa.
Ahora bien, el problema comienza cuando el mecanismo se vuelve más importante que la verdad que pretendía comunicar.
Si cada historia necesita trauma, si cada video necesita confesión, si cada fracaso se convierte de inmediato en contenido o en un producto para generar ingresos, y si cada gesto de vulnerabilidad está calculado para producir engagement, la audiencia terminará aprendiendo también ese patrón.
Y lo que hoy transmite autenticidad, mañana puede transmitir fabricación.
No apuestes toda tu estrategia a un formato
Quiero hacer hincapié en algo. El yapping no es una moda pasajera, pero apostar toda una estrategia de contenido a este formato sería un error para cualquier marca personal.
Los formatos envejecen. Las necesidades humanas evolucionan. Lo verdaderamente interesante no es el yapping.
Es comprender qué necesidad está resolviendo y mantenernos alerta ante los cambios del mercado.
Hoy parece resolver varias a la vez: intimidad en medio de la desconexión, humanidad en medio de la automatización, continuidad narrativa en medio de la fragmentación, identificación frente a la aspiración inalcanzable y esperanza frente a la incertidumbre.
Cada vez hay más fundadores levantando capital gracias a construir en vivo o a hacer yapping, sin contar la capacidad de adquirir nuevos clientes que dan estas técnicas.
Construir en vivo, el yapping y los vlogs que han vuelto a sentirse relevantes no son tendencias separadas. Están conectadas por el mismo propósito: intimidad entre creadores y espectadores.
Los creadores desarrollan programas propios. Las celebridades buscan conversaciones más largas y menos rígidas. Los pódcasts en video están ocupando espacios que antes pertenecían a la radio y a la televisión.
Los datos de YouTube ayudan a dimensionar ese cambio. La plataforma reportó más de mil millones de usuarios mensuales de contenido de pódcasts y ha llegado a definir la televisión como su principal dispositivo de consumo en Estados Unidos.
En octubre de 2025, las personas consumieron más de 700 millones de horas de pódcasts en televisores, frente a unos 400 millones un año antes. El pódcast dejó de ser algo que se escucha mientras uno conduce. Se está convirtiendo también en programación audiovisual.
Hemos pasado del consumo de una pieza de contenido al consumo de múltiples piezas, donde el espectador se vuelve un acompañante del creador. Y acompañar produce otro tipo de conexión.
La comunicación humana tiene incluso una dimensión neurobiológica: investigaciones recientes continúan encontrando relaciones entre la sincronización neural entre quien habla y quien escucha y el éxito comunicativo durante el lenguaje narrativo.
No significa que dos cerebros literalmente "piensen igual", pero sí nos recuerda algo importante: una conversación eficaz es un proceso de alineación entre quien intenta transmitir una experiencia y quien intenta reconstruirla.


De captar atención a producir reconocimiento
Durante años creamos contenido intentando captar atención. Quizá ahora tengamos que pensar también en crear contenido capaz de producir reconocimiento.
● "Eso me pasa a mí”. ● "Yo pienso así”. ● "Yo también tuve miedo”. ● "Si esa persona pudo avanzar desde ahí, quizá yo también pueda”.
Ese reconocimiento es tremendamente poderoso. Es lo que en inglés llamamos ser relatable. Pero no debería confundirse con una licencia para convertir toda la vida en contenido, ni con tener un plan basado solo en la informalidad de ser espontáneo.
Es más, mientras más he visto la normalización y la profesionalización del yapping, más ha subido el nivel de edición de los videos. Ocurre con toda tendencia: mientras más personas la adoptan, mayor es el esfuerzo por diferenciarse.
Con este ensayo no quiero enviar el mensaje equivocado. No creo que las marcas deban empezar mañana a obligar a sus CEOs a sentarse frente a un teléfono para "hacer yapping". La naturalidad forzada se detecta.
A esos perfiles prefiero entrevistarlos y luego extraer piezas y clips para posicionarlos como lo que son: sabios, visionarios, una autoridad. Una compañía tampoco debería fabricar vulnerabilidad para parecer humana.
Estudiar lo que funciona no es falta de creatividad
Quizá la reflexión más oportuna sea esta: ¿en qué momento hemos llegado a presenciar que un video aparentemente sencillo de una persona hablando pueda competir con producciones que costaron decenas de miles de dólares y semanas de trabajo?
La respuesta probablemente no está en la cámara. Está en la evolución que estamos teniendo como humanos y en todos los cambios a nivel mundial.
Por eso estudio este fenómeno no solo como divulgadora, sino como estratega. Quiero entender qué señales pueden detectarse, qué patrones se repiten, qué elementos pueden analizarse mediante ingeniería inversa y qué parte podemos convertir en sistemas dentro de herramientas como Vilma.ai, sin destruir aquello que hizo funcionar al contenido en primer lugar.
Quiero saber cuándo una historia genera identificación y cuándo simplemente expone. Cuándo la transparencia inspira y cuándo produce comparación destructiva. Cuándo la vulnerabilidad aumenta la confianza y cuándo empieza a reducir la autoridad.
Porque aquí también tenemos que perderle el miedo a repetir. Cuando algo funciona, estudiarlo y replicar su mecanismo no es falta de creatividad. Es inteligencia estratégica.
Si una forma de contar historias genera identificación, estudiémosla. Si una serie hace que la audiencia regrese como si esperara el próximo episodio de su serie favorita en Netflix, no deberíamos celebrarla y seguir adelante. Deberíamos analizar qué necesidad está satisfaciendo y qué principio podemos volver a probar.
La ingeniería inversa no mata la creatividad. Puede ayudarnos a comprenderla.
Mi hipótesis es que estamos entrando en una etapa en la que las marcas más interesantes no serán necesariamente las que produzcan el contenido más perfecto.
Serán las que sepan combinar tres capacidades que parecen contradictorias: humanidad suficiente para conectar, estructura suficiente para sostener el entretenimiento de sus seguidores y tecnología suficiente para aprender e iterar con mayor agilidad.
La IA tendrá un papel enorme en esa ecuación.
Puede ayudarnos a analizar miles de piezas, identificar patrones, recuperar historias, comparar hooks, estudiar comentarios, detectar temas y construir sistemas de memoria alrededor de años de contenido.
Puede ayudarnos a entender mejor qué hacemos cuando algo funciona. Pero no puede convertir una historia que no significa nada en una historia que importe. Esa sigue siendo nuestra responsabilidad.
El yapping está ofreciendo una esperanza doble. Esperanza para las audiencias, porque vuelven a encontrarse reflejadas en personas que parecen más cercanas y
posibles. Y esperanza para miles de marcas y profesionales que durante años creyeron que necesitaban estudios, equipos enormes o una personalidad fabricada para competir por atención.
Y yo no sé tú, pero a mí me parecen fascinantes las tendencias que eliminan las barreras entre el quiero y el puedo, entre la idea y la ejecución. Para mí, lo mejor del yapping son todas las voces que merecían ser escuchadas y que ahora, por fin, lo son.
Fuentes
● Berger, J. y Milkman, K. (2012). What Makes Online Content Viral? Journal of Marketing Research. https://journals.sagepub.com/doi/10.1509/jmr.10.0353 ● Disclosing vulnerability on social media: Effects on perceived authenticity and interpersonal attraction. Computers in Human Behavior (2026). https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S074756322600083X ● YouTube. Celebrating 1 billion monthly podcast users on YouTube (2025). https://blog.youtube/news-and-events/1-billion-monthly-podcast-users/ ● YouTube. How podcasts took over the living room in 2025. https://blog.youtube/news-and-events/podcasts-living-room-in-2025/ ● Hong, C. et al. (2025). Language-specific Tonal Features Drive Speaker-Listener Neural Synchronization. arXiv. https://arxiv.org/abs/2503.05211 ● Parasocial interaction (Horton y Wohl, 1956), Encyclopædia Britannica. https://www.britannica.com/science/parasocial-interaction
